Por qué tu hijo se porta “mal”

Hay situaciones en nuestra maternidad/paternidad que ponen a prueba nuestra paciencia y la capacidad que tenemos de controlar nuestras emociones más primitivas, como es la ira. En ese momento de superación emocional, después de ver cómo tu hijo de dos años tiraba toda la comida del plato al suelo porque sí, no puedes más que pensar que te ha tocado el niño más malo del planeta. ¿Comenzamos?

Qué es la mala conducta.

Antes de entrar en materia sobre los motivos por los que tu hijo se porta de manera inadecuada, es preciso concretar el término de MALA CONDUCTA, ya que, así, podremos verificar si nuestro hijo se está portando mal o, simplemente, lo parece.

Según la RAE, la palabra conducta hace referencia a la manera en que las personas se comportan en su vida y acciones. A su vez, la palabra mal hace referencia a lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.

De esta manera, podemos sacar de lo anterior que la mala conducta es el comportamiento que se entiende malo, negativo, excesivo o desviado. Y ahora, dime, ¿crees que tu hijo se parece un poquito a esta definición?

Te voy a decir un secreto. Realmente, la mala conducta no es más que:

  • Una falta de CONOCIMIENTO sobre la situación, el momento, el entorno, las normas sociales. No le pidas a tu hijo de dos años que no se tire un eructo cuando tiene ganas.
  • Una falta de COMPETENCIAS eficaces para relacionarnos con y en el mundo. No le pidas a tu hijo de dos años que comparta sus juguetes aunque no quiera.
  • Una expresión de DESÁNIMO. No le pidas a tu hijo que esté feliz si no le ayudas a tener motivación.
  • El resultado de un suceso que nos ha conducido a utilizar nuestro CEREBRO PRIMITIVO (¿quieres que te hable de esto en otro post?). No le pidas a tu hijo de dos años que recoja sus juguetes antes de comer si lleva con hambre un buen rato.

Cosas de la edad.

Otro aspecto de mala conducta y, en mi opinión, el más importante, es el COMPORTAMIENTO APROPIADO para la ETAPA de desarrollo en la que está el niño.

Es decir, antes de ponernos como locos a buscar los motivos por los que nuestro hijo se porta como lo hace, debemos repasar el desarrollo evolutivo infantil y cerciorarnos de que ese comportamiento no se encuentre en la normalidad de la etapa en la que está nuestro hijo.

Lo que te decía anteriormente, no podemos pedirle a un niño de dos años que tenga empatía, ya que esta aparece alrededor de los cuatro o cinco años de edad.

Ahora, ¿no te parece un poco triste pensar que muchos niños pequeños son castigados por ser “moviditos” o “traviesos”, simplemente por hacer lo que les pide el cuerpo para desarrollarse física y mentalmente a esa edad?

Además, también te digo que los castigos no sirven de nada en edades tempranas (ni en las siguientes) porque el niño aún no ha desarrollado la capacidad para entender la relación causa-efecto, es decir, ‘hago tal cosa y me castigan’. No entienden el castigo, directamente, y eso hace que pierda eficacia.

Finalidad del mal comportamiento.

Ahora que sabes que tu hijo no hace lo que hace porque ha venido al mundo sólo para fastidiarte y ponerte a prueba, vamos con la finalidad del mal comportamiento.

Toda conducta tiene un para qué, es decir, un objetivo que perseguir y, mayoritariamente, este objetivo será sentirse importante y tenido en cuenta. Este es uno de los principios básicos de la Psicología Adleriana, por lo que tenlo grabado a fuego en tu memoria: tu hijo sólo quiere sentirse querido y tenido en cuenta.

El problema aparece cuando no tienen las herramientas necesarias para conseguir lo que desean y se comportan de maneras que consiguen justo lo contrario por parte de sus padres: gritos, enfados, dar de lado, etc.

Además, ten en cuenta que, como decía Dreikurs:

Los niños son muy buenos observando, pero muy malos interpretando.

Te pongo un ejemplo. Tu hijo de dos años está muy malito y necesita más mimos y atención de ti. Tu hija de cinco años observa que estás dedicando más tiempo y esfuerzo a su hermano. ¿Pensará que es normal porque está enfermo y necesita más cuidados? No, pensará que has dejado de quererla a ella o que quieres mucho más a su hermanito.

Con esto podemos concluir que la mala conducta se basa en la creencia errónea que tiene el niño de cómo conseguir sentirse querido y tenido en cuenta.

Un niño que se porta mal es un niño desanimado.

Rudolf dreikurs

Las cuatro creencias erróneas.

Rudolf Dreikurs especificó CUATRO OBJETIVOS INAPROPIADOS que los niños persiguen cuando se sienten desmotivados o desanimados:

  • Búsqueda de ATENCIÓN. El niño piensa que ‘sólo me tienes en cuenta cuando me prestas atención’.
  • Búsqueda de PODER. El niño piensa que ‘sólo me tienes en cuenta cuando mando yo o cuando no permito que mandes tú’.
  • Búsqueda de VENGANZA. El niño piensa que ‘no me tienes en cuenta, pero al menos te devuelvo el daño que me haces’.
  • Demostración de INCAPACIDAD. El niño piensa que ‘es imposible que me tengas en cuenta, así que me doy por vencido’.

Vamos con un ejercicio práctico. Si tienes un hijo de más de tres años (incluso mejor de más de cinco), pregúntale por qué se porta mal. Seguramente te diga que no lo sabe o alguna excusa sin mucho sentido.

Ello nos dice que realmente los niños no son conscientes de sus creencias erróneas o sus objetivos inapropiados anteriores, simplemente actúan como mejor saben para conseguir sentirse queridos y tenidos en cuenta.

Los verdaderos niños tiranos.

Si aún sigues pensando que tu hijo es malo o se porta mal, tan sólo te pido que leas este artículo sobre dos niños de diez años que asesinaron a otro de dos, después de secuestrarle y maltratarle, para luego colocar el cuerpo en las vías del tren.

Sí, lo siento, es algo muy fuerte que a mí también me costó asimilar, pero la maldad existe en el mundo y debemos conocerla a fondo.

En conclusión.

Con todo esto que te acabo de contar, espero que veas diferente a tu hijo, con otros ojos, con los ojos de un niño, y entiendas que cada comportamiento, bueno o malo, que tenga es por alguna razón, la cual debemos entender, aceptar y ayudar a mejorar.

Y para ayudar a tu hijo a sentirse querido y tenido en cuenta, primero debemos identificar la creencia errónea que posee, para luego cambiar la forma de tratarle a través de especificaciones concretas.

¿Te interesa conocer las pistas para descubrir las creencias erróneas de tu hijo? Déjamelo en comentarios o en mi perfil de Instagram y me lo apunto para más adelante.

¡Y hasta aquí el post de hoy! Si tienes alguna pregunta, puedes escribirme aquí o en mi perfil de Instagram. Espero que te haya servido para conocer más a fondo la Disciplina Positiva y, si te ha encantado, compártelo para que llegue a más gente.

Por cierto, ¡no te vayas sin conocer por qué los PREMIOS NO SON BUENOS aquí!

🌻

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