Por qué los premios no son buenos

Estoy segura de que últimamente has oído hablar de los PREMIOS como algo negativo en la crianza, pero existe un problema bien grande: no sabes qué otras alternativas utilizar. Y te comprendo perfectamente, porque la mayoría de nosotros hemos sido educados en esa dinámica. ¡Vamos a ello!

Los niños necesitan motivación, de igual forma que las plantas necesitan agua.

Rudolf dreikurs

Qué pretendes conseguir.

Antes de entrar en materia, te quiero preguntar una cosa. ¿Cuál es el objetivo que pretendes conseguir cuando ofreces una recompensa a tu hijo?

Te pongo un ejemplo para que lo visualices mejor. Tu hijo de dos años ha sacado todos sus juguetes y no quiere recogerlos al terminar. Tú, en un último intento de que recoja, le dices ‘si recoges todo, te compro un juguete nuevo’.

Si ofreciéndole ese premio, lo que quieres es que te OBEDEZCA, entonces quizás tendrías que acudir a los cimientos de tu crianza, puesto que no creo que quieras que tu hijo sea una persona sumisa en un futuro, no se cuestione nada y tan sólo obedezca a todo el mundo sin rechistar.

Si lo que realmente quieres es que APRENDA el valor de cuidar las cosas que tiene y entienda lo positivo de que su entorno esté ordenado, entonces vas por buen camino, aunque quizás te has desviado un poco…

Y te darás cuenta tú mismo cuando descubras lo que pasa cuando dejes de prometer a tu hijo ese premio o cuando ya no le interese. Ya te lo adelanto yo: acabará dejando de recoger.

Como adultos, tenemos que entender que todos los aprendizajes de los niños se realizan a través de PROCESOS, es decir, muy poco a poco. Y eso también pasa en lo relativo a los valores, como la satisfacción por alcanzar retos, las ganas de mejorar o el aprender cosas nuevas.

Qué son los premios.

El REFUERZO POSITIVO (también llamado premio o recompensa) es la presencia de un estímulo agradable después de una conducta determinada, con la finalidad de conseguir que esa conducta se repita más veces.

Y así hasta parece algo bueno, ¿verdad? El problema lo tenemos cuando queremos que nuestro hijo realice esa conducta, recoja los juguetes, sin haberle ofrecido ningún premio a cambio. Y te creerás que el niño es ingenuo…

¡Ojo! El refuerzo positivo no sólo hace referencia a juguetes, también son premios los postres ‘para cuando te comas todo el plato’ y los elogios, el famoso ‘muy bien’.

Consecuencias de los premios.

La motivación que nos impulsa a hacer determinadas tareas puede ir disminuyendo, al igual que la calidad de las mismas, cuando empleamos recompensas.

Esto se evidenció muy claramente en algunas investigaciones que se hicieron al principio de los años 70. Estos estudios demostraron que cuando otorgaban un premio por hacer una tarea, el interés hacia esta disminuía, incluso cuando esta tarea gustaba mucho al principio a los participantes.

Con ello, podemos sacar una conclusión: los estímulos externos (premios, alabanzas) destruyen la motivación interna de las personas. Y, sí, la de tu hijo de dos años también.

La MOTIVACIÓN INTRÍNSECA es la guía y el tipo de motivación que educa a largo plazo valores como ser respetuoso, resiliente, asertivo, tolerante, luchador, trabajador, responsable, etc. Valores que nos permiten vivir felices y convivir en comunidad, es decir, lo que todos queremos para nuestro hijos, ¿verdad?

A Q U Í te dejo algunas otras consecuencias de ofrecer premios:

  • Como hemos dicho, una vez que retiras el premio, la conducta deseada desaparece.
  • El niño busca una afirmación externa, fuera de él mismo.
  • Fomenta que el niño no ponga esfuerzo por progresar, sino por conseguir una recompensa.
  • El adulto es el que realiza esa «valoración» de lo correcto/incorrecto que hace el niño y el premio que merece/desmerece.
  • La autoestima del niño depende de la aprobación del adulto.
  • Potencia que el niño no se atreva a hacer determinadas cosas por miedo a no gustar al adulto.

Entonces, ¿cómo motivo a mi hijo?

Ya nos ha quedado claro que lo que tenemos que hacer es evitar que nuestro estilo de crianza se base en CHANTAJES constantes donde cada conducta tiene un premio o un castigo (de estos hablaremos más adelante) emparejado. Esto nos puede costar al principio porque lo tenemos totalmente automatizado, date tiempo.

Debemos cambiar esos premios y elogios por ALIENTO y MOTIVACIÓN. Es decir, cambiar el enfoque hacia el resultado por el enfoque hacia el PROCESO que están llevando a cabo.

Algunas ESTRATEGIAS más específicas pueden ser:

  • Estar al lado del niño mientras realiza la tarea, sin decir nada, simplemente estando presente a su lado. ¡Créeme si te digo que ya es mucho!
  • Expresar verbalmente lo que está haciendo: ‘mira, estás tirando el pañal a la basura’.
  • Dar las gracias por hacer esas tareas: ‘gracias por recoger tus juguetes’.
  • Como se ha dicho antes, centrarse en el proceso en lugar del resultado: ‘veo que te estás divirtiendo mucho pintando ese árbol’.
  • Además, existen algunas ideas para conseguir cooperación de los niños sin utilizar premios (ni castigos): explicar el por qué de las cosas que hacemos (adaptado a la edad), convertirlo en algo divertido (proponer retos, juegos, canciones, etc.) o, la que más me funciona a mí, ofrecer OPCIONES (‘¿quieres estas zapatillas o estas?’).
  • Como último consejo, te digo que si vas a usar alguna vez los premios, lo hagas de manera espontánea y con opciones como PLANES FAMILIARES, por ejemplo.

¡Y hasta aquí el post de hoy! Si tienes alguna pregunta, puedes escribirme aquí o en mi perfil de Instagram. Espero que te haya servido para conocer más a fondo las consecuencias de los premios y sus alternativas y, si te ha encantado, compártelo para que llegue a más gente.

Por cierto, ¡no te vayas sin conocer estas 21 ideas de regalos Montessori aquí!

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